En la jerga del automovilismo, no es lo mismo: saber conducir que saber manejar. Hasta un niño que pueda alcanzar los pedales de un automóvil y con un poco de instrucción puede manejarlo. Pero conducir es el conocimiento de todas las reglas y obligaciones, respeto por el peatón y por el otro conductor. Cuando sepamos diferenciar estas dos palabras, será el momento en que se producirán menos accidentes en nuestras calles.