
La Isla de Montecristo, de unos 10 kilómetros cuadrados, forma parte del Parque Nacional del Archipiélago Toscano y es considerado un paraíso natural (además del más grande parque marino mediterráneo) al que era imposible acceder por la completa restricción que imponían las autoridades italianas hasta el momento. Tan sólo investigadores y técnicos pisaban la isla además de la familia que se encarga de vigilarla.